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La inmensa mayoría de la gente, al navegar por Internet, se mueve solo por la superficie (denominada Clearnet). El uso que solemos hacer de la red es para consulta de noticias o artículos, para la compra de productos, para el envío de emails…

Pero debajo de todo eso está la mayor parte de Internet, la “Deep Web” o “Internet profunda”. Se podría definir como todo aquel contenido de Internet que no está indexado por motores de búsqueda como Google, Bing o Yahoo. Se estima que la capa de internet por la que se mueve la gran mayoría de los usuarios solo representa entre el 4% y el 10% del total de la red.

Aunque se suele pensar en la Deep web como algo peligroso e ilegal, en ella podemos encontrar también avances tecnológicos, publicaciones científicas y material académico en general. Es lo que se denomina Internet Académica Invisible o Academic Invisible Web.

Existen varios motivos por los que los motores de búsqueda no pueden indexar algunas páginas, y eso hace que la Deep Web mantenga sus webs y archivos ocultos: existe software oculto de forma intencionada, y para poder acceder se requiere de un programa o protocolo específico.

La mayoría de estas páginas web no tienen enlaces desde otras páginas, por lo que los buscadores no tienen referencia de su existencia.

También existen webs contextuales, cuyo contenido varía en función del contexto (por ejemplo, la dirección IP), y páginas dinámicas obtenidas como respuesta a parámetros, como, por ejemplo, los datos enviados a través de un formulario.

Antes de continuar, vamos a establecer la diferencia entre la Deep Web y la Dark Web: Si la Deep Web representa el 90% de Internet, la Dark Web ocuparía sólo el 0,1% del total, siendo un contenido que se ha ocultado de manera intencionada. Se utilizan dominios propios (por ejemplo .onion). Por lo tanto, la Dark Web forma parte de la Deep Web, pero son cosas distintas.

Para poder acceder a la Dark web, tenemos que usar un navegador web especial. Tor Browser es el navegador más conocido en este ámbito, aunque existen diferentes alternativas. A diferencia de los navegadores de internet convencionales, Tor les permite a los usuarios navegar por la Web de forma anónima. Tor Browser está basado en Firefox y, de hecho, nos sirve sin ningún tipo de problema para navegar por la Internet superficial. Pero para acceder a la “Internet profunda” tenemos que conseguir los enlaces .onion correspondientes a la página web que queramos visitar. Para ello, podemos hacer uso de The Hidden Wiki, donde podemos encontrar un directorio de enlaces de la Dark web con diferentes categorías y secciones. Entrar es tan sencillo como coger uno de los enlaces, copiarlo y pegarlo en la barra de direcciones del navegador.

Como hemos comentado anteriormente, no todo lo que se encuentra en la Dark Web es ilegal. Podemos encontrar casi de todo. Vamos a ver algunos ejemplos de la parte más “oscura”:

Servicios comerciales: desde explotación sexual hasta compra de drogas, armas, gadgets robados…

Servicios financieros: tarjetas de crédito clonadas, falsificación de billetes, cuentas de PayPal y de plataformas de streaming (como Netflix y Spotify) …

Blogs y Foros: para compraventa, para contratar a hackers con fines delictivos, para el intercambio de imágenes de todo tipo, e incluso para contratar “asesinos” y otras actividades criminales.

Libros: hay miles de ebooks en distintos formatos, algunos libres de copyright y otros distribuidos de manera ilegal.

Páginas eróticas: pueden ser de pago y de libre acceso, con multitud de categorías, y sin ningún límite moral.

También podemos encontrar servicios de hosting donde se antepone la privacidad, servicios de correo y mensajería y páginas de activismo político, entre otras muchas cosas.

En resumen, ante la ingente cantidad de contenido a la que podemos acceder en la Deep Web y la Dark Web, lo más recomendable será informarse muy bien antes de entrar, o si no es preferible que nos quedemos en la zona de confort que supone para nosotros la superficie, evitando así acceder a sitios no deseados.