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Según hemos podido ver en las noticias de los últimos días, los gigantes tecnológicos Apple y Google han anunciado que van a unir sus fuerzas en la lucha contra el coronavirus, y van a desarrollar y poner en marcha un sistema de rastreo y seguimiento de contagios a través de nuestros dispositivos móviles. Al ser iOS y Android los dos sistemas operativos móviles utilizados por la gran mayoría de la población, la propuesta es crear un sistema de trazabilidad de contacto a través del Bluetooth de nuestros móviles para ayudar a frenar la expansión del COVID–19, y para intentar evitar que se produzcan repuntes en el número de contagios en el futuro.

En principio, se espera que en mayo se lancen una serie de aplicaciones oficiales que los usuarios podrán descargar a través de las tiendas de aplicaciones de ambas compañías (Apple App Store y Google Play Store), que permitan interoperar entre dispositivos iOS y Android utilizando aplicaciones de las autoridades de salud pública. La idea no es nueva, y este tipo de aplicaciones ya se han utilizado en países como China y Corea del Sur. En España ya se han creado algunas como “CoronaMadrid”, que permite a las personas que la utilicen autoevaluarse para poder detectar un posible contagio, para recibir información y recomendaciones y, en caso de ser necesario, contactar con las autoridades para ser atendidos. La intención es detectar nuevos casos de contagio sin necesidad de acudir al centro sanitario, evitando así saturar más los centros asistenciales. La aplicación oficial del Gobierno de España es “Asistencia COVID-19”, que por ahora sólo funciona en las Comunidades Autónomas adheridas (Cantabria, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura y el Principado de Asturias, además de Madrid, donde se lanzó el 18 de marzo como proyecto piloto). Con el acuerdo entre Google y Apple se pretende brindar coherencia a todo esto al permitir que las aplicaciones existentes se adapten para incluir su solución conjunta. Esto haría que las aplicaciones se pudieran sincronizar y fueran interoperables, por lo que el seguimiento de contactos continuaría funcionando mientras las personas viajan a otros países y entran en contacto con personas que usan una herramienta o un sistema operativo diferente.

Como segundo paso, en los próximos meses pondrán en marcha una plataforma de rastreo más amplia a través del Bluetooth de nuestros móviles, y parece que la idea es incorporar este sistema en iOS y Android a través de una futura actualización de ambos sistemas operativos.

Funcionaría de la siguiente manera: se trata de identificar y alertar a las personas que han estado en contacto con alguien contagiado de coronavirus. Si dos personas entran en contacto durante al menos 10 minutos, sus teléfonos móviles intercambian por Bluetooth unos códigos identificadores. Si una de esas personas después empieza a mostrar síntomas y es diagnosticada con COVID-19, la persona contagiada lo reporta a una aplicación oficial de alguna organización sanitaria, y su teléfono envía una clave anónima con esa información a una base de datos. El sistema permite hacer un seguimiento de las personas con las que ha estado en contacto los últimos días, y los que han estado en contacto con esta persona pueden descargar la información de la base de datos y verificar los códigos de nuevos casos. Si alguno de los códigos coincide, la persona recibe una alerta de que ha estado en contacto con alguien contagiado de coronavirus, y se le informaría de cómo actuar después.

Es sin duda una medida muy interesante para luchar contra la propagación del virus, pero se plantean una serie de cuestiones relacionadas con la privacidad y la seguridad de los usuarios.

Google y Apple afirman que “la privacidad, la transparencia y el consentimiento son de suma importancia en este esfuerzo, y esperamos construir esta funcionalidad en consulta con las partes interesadas”. Según un documento que ha hecho público Google este sistema:

1) Sería voluntario, sólo funcionaría con las personas que presten su consentimiento explícito. Aunque el sistema llegue a estar integrado en los sistemas operativos de nuestros móviles, no sería obligatorio y podremos aceptarlo o no.

2) No recopila información de identificación personal o datos de ubicación.

3) Las personas que dan positivo no están identificadas con otros usuarios, Apple o Google.

4) Solo será utilizado para el rastreo de contactos por las autoridades de salud pública para la gestión de la pandemia del COVID-19.

5) Funcionaría en teléfonos Android o iOS indistintamente, y entre ambos sistemas operativos.

Además, se crearían tres niveles de claves para cifrar y proteger todo el intercambio de información. Asimismo, los códigos identificadores serán anónimos e irán cambiando cada poco tiempo.

Si tenemos en cuenta todas estas medidas, parece que no tenemos que preocuparnos acerca de nuestra privacidad y seguridad, pero a pesar de que las intenciones sean buenas, siempre surgen muchas dudas al respecto. Se pueden producir muchas situaciones y variables distintas.

En principio, se supone que no se guardarán nuestros datos de geolocalización, pero puede que las autoridades sanitarias necesiten conocerlos para, por ejemplo, poder estudiar el nivel de propagación en el transporte público. Por lo tanto, el grado de intromisión de este sistema podría pasar a ser decisión de las autoridades competentes.

También hay quién dice que sería insostenible debido a la ingente cantidad de información que un sistema así puede generar.

Con respecto a la utilización del Bluetooth, habría que comprobar su precisión y fiabilidad a la hora de medir el tiempo y la distancia a la que tenemos que permanecer cerca de otra persona para que el sistema intercambie los códigos, ya que puede que haya una pared de por medio si estamos en casa…

Además, se puede dar el caso de “trolls” o usuarios malintencionados que informen de falsos positivos, y que acabe provocando que muchas personas crean que están expuestas, cuando en realidad no lo están. Para eso es fundamental el papel de las aplicaciones oficiales de los organismos sanitarios, que antes de intercambiar los códigos tendrían que confirmar el contagio mediante los análisis necesarios.

Otro aspecto muy importante a la hora de garantizar un mejor funcionamiento del sistema es el número de personas que presten su consentimiento y acepten utilizarlo, ya que cuantas más personas lo utilicen más efectivo será a la hora de reducir el riesgo de nuevos contagios.

Todo esto puede poner en duda la viabilidad de este tipo de sistemas, pero creo que todo lo que ayude a la lucha contra el coronavirus es positivo. Tendrían que garantizarnos en la medida de lo posible el respeto a nuestra privacidad y derechos fundamentales, y, además, como medida imprescindible para que consigamos un avance importante en la lucha contra la pandemia, es necesaria la realización de muchas pruebas de diagnóstico. Solo así conseguiremos poco a poco salir de esta situación, y volver a la normalidad.

Aunque a veces parece que los días pasan y no se ven grandes avances, seguro que con la colaboración de todos lo conseguimos antes de lo que pensamos. Nosotros desde aquí deseamos que sea lo antes posible y con el menor número de afectados posible.